Incluso despertar ilusión ante el manto de escepticismo que cubría el pacto con las FARC, después de 52 años de guerra.
Cuatro años después, el cansancio acumulado por la “doble vida” que llevaban los negociadores, en palabras de una colaboradora, le devora por dentro.
Empezaba así el que fue el discurso de mayor altura política que se recuerda en las últimas décadas en Colombia.
Ni siquiera el uribismo más ortodoxo, crítico con él como con todo el proceso de paz, ha levantado la voz ante De la Calle.
Como todos los negociadores, la distancia de la familia ha sido lo que más le ha pesado a De la Calle.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/27/colombia/1472327300_595293.html
