Sin embargo, el juez James Boasberg falló que la tribu “no ha demostrado que sufrirá daño” irreparable si la construcción avanza.
El caso ha reavivado el activismo de las tribus indígenas junto al de grupos ecologistas contrarios al fracking.
Y ha llevado al Gobierno federal, que en noviembre se opuso a un megaoleoducto que hubiese cruzado Dakota del Norte, a proponer un debate más profundo.
Esa era la base de la demanda que presentaron en julio en un juzgado de Washington.
Según los sioux, las tuberías atravesarían tierras ancestrales —que quedan fuera de la reserva en la que viven— en las que sus antepasados cazaban, pescaban y están enterrados.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/09/estados_unidos/1473457960_842921.html
