No teníamos mucho tiempo para pensar, así que le administramos el compuesto surfactante que habíamos preparado».
Este compuesto surfactante salía de los pulmones de los cerdos, pero en muy pequeñas cantidades.
Quizás hubiéramos podido producir el fármaco para curar a 2.000 o 3.000 bebés suecos, pero nunca millones», sostiene el investigador.
Después, comienzan los ensayos con tres bebés en Estados Unidos y, por último, en el resto de Europa.
Esa niña sueca prematura, de la que no recuerda el nombre, fue la primera en probar un fármaco que en el futuro lograría salvar a tres millones de bebés en todo el mundo.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/23/ciencia/1466679202_454202.html
