Solo así, con un disparo de alta escuela, modélico, pudo el Madrid liquidar un duelo tan crudo ante un Celta encomiable.
Para conseguir fluidez, al Madrid solo le quedaba emboscar al Celta cerca de su área con una presión avanzada y atreverse con los asaltos individuales, limpiar adversarios para lograr superioridades.
Mientras la hinchada examinaba a James y el Madrid esprintaba, llegó el imprevisto tanto del Celta, inopinado porque estaba en su peor momento.
Tanto le exigió el Celta, que solo pudo brindar con un chut fantástico de Kroos.
El Madrid por fin subió el volumen, elevó la presión y asfixió al Celta.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/08/27/actualidad/1472304710_890967.html
