«Hay varias rutas culturales para establecer los altos niveles de cooperación necesarios en las sociedades complejas.
Nadie ha demostrado nunca que exista un dios omnisciente, que tiene preferencias morales y que puede castigarnos si no las seguimos.
Y este peculiar comportamiento ha podido desempeñar un papel clave en la evolución de las sociedades humanas.
De estudios como el que se publica hoy en Nature se puede deducir que la religión es un pilar importante para el sustento de las sociedades complejas.
Como explica Purzycki, “vale la pena tener un Dios Gran Hermano, omnisciente y con preocupaciones morales en lugares con mayor anonimidad y menos responsabilidad.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/10/ciencia/1455109442_021348.html
