La agenda global del Papa Francisco no ha desviado su mirada hacia Argentina, país que abandonó hace 3 años y al que no ha regresado desde entonces.
Como retribución, los jueces entregaron al Papa un crucifijo de madera tallado por mujeres presas en el penal de Ezeiza, en las afueras de Buenos Aires.
Los resultados de esa reunión serán seguidos de cerca en Buenos Aires, donde han leído la invitación papal como un guiño a favor de las investigaciones más sensibles al poder político.
De hecho, Francisco ha hablado de la situación en su país siempre que lo consideró necesario.
Los magistrados hablaron con Francisco al término de la tradicional Audiencia de los miércoles en la Plaza San Pedro.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/04/argentina/1462374069_269565.html
