Pero su capacidad para lograr acuerdos entre los bastidores de la política, lo convierten en el hombre clave contra la radicalización la Iglesia mexicana.
El Vaticano ha lanzado un mensaje a la Iglesia mexicana y con él un poco de oxígeno al presidente Enrique Peña Nieto.
Durante su visita a México en febrero de este año, el papa Francisco hizo evidente su descontento hacia este tipo de comportamientos de los obispos.
El también arzobispo de Tlanepantla (Estado de México) representa todo lo opuesto a la imagen que han dado las altas esferas de la Iglesia mexicana.
Fue presidente del episcopado mexicano y del latinoamericano y su nombre ya figuraba entre los candidatos para cardenal.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/10/mexico/1476117373_491288.html
