Así lo descubrió Nicolás Catena, dueño de la Bodega Catena Zapata y pionero en sembrar uvas en el viñedo más alto de Argentina.
“Fue un shock descubrir lo diferente que eran los sabores y los aromas de los vinos plantados en este lugar”, indicó.
En el proceso, la bodega descubrió cómo los microorganismos en el suelo afectan notoriamente el sabor de la uva.
Pero el entusiasmo por Mendoza, denominada una de las nueve capitales mundiales del vino, también es compartida por numerosos pequeños productores.
Ocurre que los productores han tomado conciencia del impacto que tienen los suelos y la altura en la botella final.
Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2016/04/13/el-poder-de-una-uva/
