ampliar foto Dmitri Shostakóvich en 1958.
Y un Shostakóvich heroico, aunque no ficcionalizado, inmerso en la composición de su titánica Séptima sinfonía en su ciudad natal, aparece también en Leningrado.
Es demasiado —y demasiado complejo— lo que sabemos, pero El ruido del tiempo parece obviarlo, lo que la hace nacer irremediablemente trasnochada.
Las preposiciones también juegan malas pasadas: no existe el género del “trío de piano” (p. 27), hasta gramaticalmente incorrecto, y debe decirse con piano, como tampoco cabe hablar de una “sonata de violonchelo” sino para violonchelo.
Asedio y sinfonía, de Brian Moynahan, que publicó el año pasado Galaxia Gutenberg, o en Symphony for the City of the Dead.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/05/13/babelia/1463138846_039628.html
