No existe en Trump una idea comunitaria, como en el populismo agrario estadounidense, ni tampoco ese organismo biológico regido por “lo popular”, como en el populismo latinoamericano, ni la sociedad racialmente homogénea que construye, idealmente, la derecha xenófoba europea.
En América Latina, a su vez, el populismo surgió después de la Gran Depresión y en algunos casos en la postguerra.
Trump es populista solo si ello significa decir lo que una horda quiere escuchar.
En Europa es difícil argumentar que haya habido un movimiento populista en el sentido estricto del término.
Tuvo en común con las otras formas de populismo su rechazo al liberalismo y el comunismo, pero casi nada más.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/01/actualidad/1462053652_977611.html
