Rodolfo Rodríguez El Pana se juega la vida cada 24 horas y en el ruedo transmitía el eléctrico paso con el que aletargaba el paseíllo y ese raro don que se llama caminarle a los toros.
Incluso, consta que de tanto hacerlo, a El Pana se le hizo fácil pasar de eso a la ejecución del Pase del Imposible con capote, cuando se supone que ese sortilegio era exclusivo del toreo con la muleta.
Es un percance a topacarnero, de frente y sin sangre en la arena que dejó inerte el cuerpo de una leyenda que no merecía salir del ruedo malcargado por improvisados asistentes.
Nadie sabe si Rodolfo Rodríguez El Pana pretendía ejecutar una de sus lánguidas Verónicas en las que desmayaba los brazos adormilados o si le hubiera dado tiempo de girarse de espaldas e intentar una Tafallera, esa rara manera de abrirse de capa que realizó en muchas ocasiones.
Lo que se sabe es que a Pan francés le bastó darle un tope seco en el tronco de la taleguilla de El Pana y echarlo a volar por los aires como muñeco de trapo pintado por Goya, manteado en una triste metáfora que ha señalado Rubén Amón en estas páginas.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/05/06/actualidad/1462533633_842152.html
