Algo que el Vaticano ya temía, pero que, a tenor de las palabras del Papa, no supondrá el blindaje de la Iglesia.
Se trata del primer ataque del terrorismo yihadista a una Iglesia de Europa.
Si hay una institución difícil de proteger de los asesinos del Estado Islámico, esa es la Iglesia católica.
Soldados fuertemente armados vigilan cada estación de metro y permanecen apostados frente a las principales embajadas y lugares más turísticos.
El temor de los ciudadanos dejó las calles inusualmente vacías y el Gobierno desplegó un gran dispositivo de seguridad que todavía funciona.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/26/actualidad/1469553860_382738.html
