Pero en lugar de entenderlo como el inicio de un camino compartido, Pablo Iglesias lo interpretó como una proyección personalista.
Pablo Iglesias lo ha resuelto de un plumazo.
Pablo Iglesias ha conseguido lo contrario: que se reaviven las tendencias caciquiles de los barones socialistas; su aportación parlamentaria ha sido el postureo, los malos modos en la Cámara y la más banal retórica.
El 15-M que capitalizó Podemos fue un impulso fresco, renovador, popular, que se manifestó en las elecciones municipales y autonómicas.
Finalmente, lo imperdonable: ha ofrecido un balón de oxígeno a Rajoy y su derecha reaccionaria, que estaba en la UVI.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/06/opinion/1465234393_493762.html
