En ese final, Batasuna desempeñaría un importante papel: el de ser el instrumento político para la integración de los violentos en la democracia.
Pero la realidad es la que es: ambas, ETA y Batasuna, se vieron obligadas a hacer lo que hicieron.
Aquellos procesos permitieron desmontar la supuesta voluntad negociadora de ETA y evidenciar la absoluta sumisión de Batasuna a la banda.
Por respeto a la verdad y, sobre todo, a las víctimas, conviene no olvidarlo nunca.
Batasuna a abandonar a ETA, y ETA a abandonar la violencia.
Fuente original: En honor a la verdad | España | EL PAÍS
