A despecho de los que quieren una campaña de bajo perfil, la que se avecina va a ser tan importante como decisiva.
Medir bien los pasos será la clave para romper la relativa apatía de los votantes sin hacer descarrilar aún más a la clase política.
Los países en los que existen las segundas vueltas (Francia sobre todo) funcionan a base de retiradas de los partidos menos votados y de la concentración del voto en los más respaldados de la primera.
No puede decirse lo mismo del PSOE, al que le pasa factura el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez.
También mejoran las expectativas de Ciudadanos, más por el interés que suscita entre abstencionistas que por la fidelidad de sus simpatizantes.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/30/opinion/1462033983_822994.html
