En un partido de bancarrota, que solo rebobinarán los portugueses, y quizá únicamente los muy fanáticos, Portugal se sobrepuso a un impacto tremendo, la prematura lesión de Cristiano Ronaldo.
Todo un consuelo para Cristiano en un día en el que tanto lloró de rabia como de felicidad.
Es una selección predispuesta al tajo y la trinchera con Cristiano como punto final.
A Portugal le quedaba colgarse de su portero, y echarse en brazos de gente como Pepe o exprimir la intendencia de William Carvalho.
Complacida con su papel de resistente, Portugal era feliz con tal de que menguara el tiempo.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/07/11/actualidad/1468188396_489364.html
