Cuando Ancelotti llegó a Chamartín dijo que no había que vivir La Décima como una obsesión.
El Madrid se clasificó para la final de Lisboa después de derrotar a Schalke, Borussia y Bayern; no disputaba una final europea desde 2002.
Se consiguió en Lisboa y el Madrid llega ahora a Milán habiéndose quitado ese peso de encima.
Hizo lo que pudo: llegó vivo a la última jornada de Liga y metió al equipo en la final de la Champions.
El italiano llegó a Lisboa sabiendo que, de no conseguir la orejona, su aventura en el Madrid terminaría.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/05/23/champions/1464023387_943296.html
