Quieno quiere tampoco oir hablar de una ciudad es Yudi, de 34 años y 18 en las FARC.
Tiene 56 años e ingresó en las FARC en 1989.
Después de casi tres décadas en la guerra, ahora piensa en dedicarse exclusivamente a la agricultura, a cultivar caña y yuca.
Cuando se incorpore a la vida de civil le gustaría estudiar Veterinaria.
Una cicatriz de un accidente, antes de ser guerrillero, le acompaña cerca de la boca.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/20/album/1469051138_501737.html#1469051138_501737_1469053901
