Y ya sé que versiones edulcoradas de aquella banda sonora suenan plácidamente en los ascensores y en los escenarios más descafeinados.
Las pinturas iniciales eran de Francis Bacon y la banda sonora la había creado Gato Barbieri, con la impagable colaboración en los arreglos del gran Oliver Nelson.
Solo sé que desde el maravilloso John Coltrane, ningún saxo me había llegado tan dentro como el de Gato Barbieri.
Era el enmarcado LP de la banda sonora deÚltimo tango en París con una dedicatoria muy cariñosa del hombre que la creó, rematada con el dibujo de un gato.
Después de aquel hermoso conocimiento, seguí durante varios años las huellas de Gato Barbieri.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/04/05/babelia/1459868890_910086.html
