JARA DESCARTA ESTADO DE EXCEPCIÓN EN JUCHITÁN
Apuesta por programas sociales ante el reclutamiento infantil y el asesinato de un menor.
El gobernador Salomón Jara Cruz descartó declarar un estado de excepción en Juchitán de Zaragoza y apostó por la aplicación de programas sociales como vía para atacar las causas estructurales de la violencia en esa ciudad del Istmo de Tehuantepec, donde el asesinato de un niño de ocho años este fin de semana agudizó la presión sobre su gobierno.
El mandatario atribuyó la crisis de seguridad a la descomposición social y a la escasa cobertura educativa entre los jóvenes juchitecos. Afirmó que el nivel educativo promedio en el municipio no rebasa la primaria, y que la falta de alternativas en secundaria y bachillerato orilla a los menores hacia el crimen organizado.
¿Causa o Consecuencia?
El Gobernador enfoca la crisis en la «falta de bachillerato», pero omite que Juchitán es un centro comercial estratégico. La deserción escolar no es la causa primaria; es el síntoma de una economía donde el crimen organizado paga más y más rápido que cualquier empleo legal. ¿Pueden las clases de matemáticas competir con el sicariato?
Las autoridades han documentado que los grupos delictivos han incorporado a niñas, niños y adolescentes en roles que van desde el halconeo y la mensajería hasta el uso de armas, la extorsión y el sicariato.
Frente a ese diagnóstico, Jara Cruz anunció que el gobierno estatal asumirá el control de la policía municipal de Juchitán y desplegará una batería de programas: «Mi Primera Chamba» —con clases de matemáticas y español, además de actividades deportivas y culturales—, el Tequio Bienestar, las Caravanas Estatales de Salud, regularización de viviendas y del transporte en mototaxi, y jornadas contra las adicciones denominadas «Salva tu vida».
El gobernador reconoció que el homicidio del menor —ocurrido la noche del domingo en la colonia Lorenza Santiago, cuando sujetos armados dispararon contra una vivienda para cobrar una deuda— es un hecho que «duele», pero defendió los resultados de la intervención estatal.
La Trampa del «Cobro de Deuda»
Al etiquetar el asesinato de un niño de 8 años como un «cobro de deuda», el Gobierno federal y estatal desplazan la narrativa de una falla en la seguridad pública hacia un conflicto de índole privado. Es una técnica de comunicación política para restarle gravedad institucional a la muerte de un inocente: si hay deuda, hay «justificación» criminal, y el Estado se lava las manos.
Dijo que en los últimos 14 días no se habían registrado homicidios previos al del niño, y que en 15 días fueron detenidas más de 16 personas en Juchitán y el Istmo, entre ellas jóvenes capturados casi a diario portando armas.
Adelantó que el miércoles pedirá al secretario de Seguridad y al fiscal del Estado presentar un informe de todos los objetivos detenidos. La estrategia, explicó, se apoya en mapas de calor que focalizan las secciones con mayor incidencia delictiva.
📍 Polígonos de Riesgo (FGEO)
La Fiscalía General del Estado ha identificado a estas zonas como los polígonos de mayor riesgo, con presencia de células violentas y ataques dirigidos. Jara Cruz señaló que el operativo ya avanza hacia una segunda etapa orientada precisamente a esas causas de fondo.
El contexto en que hizo estos señalamientos es de una crisis documentada. Juchitán ocupa el primer lugar estatal en homicidios dolosos y extorsión, y el segundo en narcomenudeo, además de haber alcanzado el quinto lugar entre las 88 ciudades más importantes del país en tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes durante enero de 2026. Tras el asesinato del menor, en redes sociales se desataron críticas contra las autoridades municipales por la falta de seguridad.
«Tenemos confianza de superar estos momentos tan difíciles para Juchitán», cerró el mandatario.
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