El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se dirige a los medios este viernes.
Pero el llamado pronunciamiento electrónico o e-golpe de 2007 se estrelló entonces con la firmeza del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP en sus siglas en turco), la formación política neoislamista fundada por Recep Tayyip Erdogan para acaparar cuatro mandatos con mayoría absoluta en las urnas a partir de 2002.
El Gobierno del AKP, apoyado por sectores islamistas infiltrados en la policía y la Administración de Justicia, acabó llevando a los tribunales a decenas de generales y almirantes y centenares de oficiales en varios macroprocesos contra las tramas golpistas e involucionistas en el seno del Ejercito.
El contundente peso de lo votos y la formidable fortaleza política del AKP rechazó la intentona antes y devolvió a los gobernantes civiles la autonomía con la que no habían contado más que en apariencia desde la fundación de la República, en 1923, tras el hundimiento del Imperio Otomano en la I Guerra Mundial.
Cuando se escribe estas líneas caben aún dudas de si los tanques que han salido a las calles acabarán regresando a sus bases, como tuvo que ordenar finalmente el general Jaime Milans del Bosch en Valencia tras el golpe del 23-F o seguirán manteniendo sus cañones apuntados permanentemente y con consecuencias impredecibles hacia un gran país en crecimiento, que tanto ha evolucionado y progresado en las últimas décadas en busca de la modernidad y de completar su camino hacia su meta como puente entre Oriente y Occidente.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/15/actualidad/1468617987_680137.html
