Más allá de domesticarle en el esfuerzo, en el caso de Griezmann se trataba de la forja de un goleador.
De nuevo, Griezmann corrió al banquillo, donde como un loco saltaba el entrenador que le forjó como goleador.
Griezmann no era un gran goleador cuando llegó al Atlético.
Hay en el Simeone entrenador una tendencia a cincelar jugadores que se amolden a su manera de entender el fútbol.
Griezmann se presentaba a este partido con esas estadísticas que pesan sobre los jugadores determinantes.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/13/champions/1460583830_470720.html
