Éstas sólo servían para hundirlo más en esa melancolía en la que lo rondaba el estigma ancestral del suicidio.
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Y es apasionante su intercambio epistolar con Scott Fitzgerald, que leyó el manuscrito de The Sun Also Rises y propuso cortes implacables del texto, a los que Hemingway se resistía con alegatos feroces.
© Mario Vargas Llosa, 2015.
Era un consumado escritor de cartas, y algunas de las que se exhiben en la exposición, transcritas a máquina para volverlas legibles, como la declaración de amor a Mary, la última de sus esposas, son conmovedoras.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/16/opinion/1444999026_271600.html
