La imagen de este político portugués (Lisboa, 1949) engaña; detrás de sus suaves maneras, guarda una fe inquebrantable en los imposibles y una voluntad de hierro.
Con la misma paciencia ha ido hablando con cada diplomático de la ONU, con la ayuda simpar del embajador portugués allí, Álvaro de Mendoça.
Hace un año le volvió a parar otro tren, la candidatura a la presidencia de su país, y también lo dejó pasar; con el siguiente, el de la ONU, Guterres se cruzó en la vía.
La ayuda a los necesitados ha marcado la vida personal y profesional de António Guterres, que este jueves será votado como nuevo secretario general de la ONU.
Este prudente portugués no tiene duda alguna de que el mundo reacciona tarde -y por tanto mal- a los retos.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/06/actualidad/1475743964_055624.html
