Otra encuesta desveló hace algunas semanas que el 77% de los brasileños quiere que Cunha sea apartado de su cargo.
Temer ha replicado que el impeachment no es un golpe de Estado sino “un proceso constitucional propio de Brasil como reconoce la Suprema Corte”.
Es decir, la oposición tampoco se ha beneficiado del descalabro de Rousseff y Temer.
El vicepresidente, que ahora negocia su futuro Gobierno en la sombra, ha sido catalogado por la misma Rousseff de “conspirador” y “golpista”.
El inminente impeachment o proceso de destitución contra la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, es apoyado por el 60% de la población del país, según una encuesta reciente de Datafolha.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/26/america/1461706368_153986.html
