La investigación contra María Isabel, como se hace llamar la madre superiora, ha puesto en debate los límites de la flagelación por voluntad propia.
Una exmonja argentina denunció a su madre superiora por torturas.
Esta es la Regla de Santa Teresa, la vieja, por así decir, manera de vivir de las hermanas carmelitas», dijo Patat a una radio local.
Los castigos tienen como objetivo expiar la culpa, un sentimiento que la madre superiora se encarga de mantener vivo en sus protegidas.
Nos autoflagelábamos y nos pegábamos en las nalgas», contó la exmonja al periodista Ernesto Tenembaum, del programa Periodismo para todos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/05/argentina/1473105152_670790.html
