Las ideas del candidato republicano Donald Trump, sus camisas, sus corbatas, hasta su pelo platino brillan con una intensidad especial.
El sueño de Trump, un gran amante de los rascacielos y, por lo tanto, de las caídas en vertical, tiende a ese desenlace.
El país satanizado por Donald Trump deja sus puertas abiertas al vecino rico.
El multimillonario anhela un muro de hormigón que cierre por completo los 3.185 kilómetros de largo que tiene la frontera entre Estados Unidos y México.
La obra, que sería costeada por el vecino pobre, tiene en la mente del republicano el mismo efecto que ponerle una tapa a la sentina.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/20/opinion/1455994446_075578.html
