Sin duda fue Albert Rivera el líder que más despuntó en la sesión de investidura de ayer.
Mantuvo cerrada la puerta al PP -un error persistente-, mientras la dejó abierta a Podemos -una opción ya imposible-y al resto de las fuerzas de la izquierda.
El primero en intervenir, Mariano Rajoy, asumió el papel de jefe de la oposición, queriendo hacer olvidar su negativa a intentar formar Gobierno por ser el partido más votado.
El presidente de Ciudadanos llegó a pedir a la bancada popular el voto a favor rompiendo la disciplina de partido.
Tal y como estaba previsto, el intento de Pedro Sánchez y Albert Rivera para formar un Gobierno de cambio no consiguió los apoyos necesarios para lograr la investidura del líder socialista en el primer intento.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/02/opinion/1456945479_786948.html
