En Mosul se hacinan casi un millón de iraquíes que, a buen seguro, los alrededor de 7.000 yihadistas de Daesh tratarán de utilizar como escudos humanos.
Aunque en otros casos los yihadistas han optado por la retirada, en este caso parecen decididos a resistir.
Esa es su mejor arma ante la superioridad aérea con la que parten los atacantes, apoyados por aviones estadounidenses y británicos.
Lo que ahora arranca es una fase más que, sin garantizar el éxito militar, ya prefigura una catástrofe humanitaria de proporciones dantescas.
Todo eso, con el notorio aunque interesadamente discreto apoyo de comandos y asesores estadounidenses, es lo que dicta la lógica militar.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/17/actualidad/1476719720_687682.html
