La cultura puede marcar la diferencia entre una sociedad de borregos y unos ciudadanos capaces de pensar, juzgar y decidir.
Pagar por ir a un concierto, por escuchar música o descargarse un libro es también poner en valor la creación.
Nuevas generaciones de dramaturgos, actores, cineastas, bailarines y músicos han renovado la escena con precariedad económica, pero sin regates creativos.
El Gobierno de Rajoy elevó el IVA cultural del 8% al 21% en 2012 (excepto libros y prensa en papel) en un golpe al sector que denotó el escaso apego a la cultura que sobrevivía en La Moncloa de la austeridad.
Mientras España sigue pagando menos que la media europea en el IVA en general, en el sector cultural ha superado con creces a países como Francia, Italia, Portugal o Alemania.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/29/opinion/1472488570_110192.html
