Estoy convencido de que, en efecto, ningún presidente se despierta en las mañanas pensando cómo joder a su país.
“No me levanto pensando en joder a México… simplemente sucedió”.
Nadie amanece intentando joder a México, pero al final del día por una u otra razón se acaba por conseguirlo.
“Nadie despierta, un presidente no creo que se levante ni creo que se haya levantado pensando, y perdón que lo diga, cómo joder a México, siempre pensando en cómo hacer las cosas bien para México”.
Lo podría decir también un arquitecto a quien por alguna razón se le ha derrumbado un puente recién terminado: “Nadie se despierta pensando en construir una obra para que se desplome….
Fuente original: Joder a México | Internacional | EL PAÍS
