Por ese motivo el periodismo está «dentro y fuera del palacio», considera Cebrián, porque forma parte fundamental del sistema y se entremezcla con el poder.
«Había una conspiración en regla contra el proceso democrático de los militares y la policía franquista», ha recordado Cebrián.
Máxime durante la Transición, que no fue un proceso «sin traumas, sino que tuvo muchos muertos y violencia más o menos soterrada».
La periodista Soledad Álvarez Coto recogió aquella llamada en la que, sorpresivamente, creyó reconocer al otro lado a uno de sus compañeros de la Escuela de Periodismo, Pío Moa.
«La prensa jugó un papel relevante y los periódicos como EL PAÍS fueron perseguidos», ha señalado.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/07/15/actualidad/1468567604_731562.html
