Ahora prefieren ver su participación como una oportunidad para fomentar el velo islámico en las competiciones internacionales.
El que una mujer abanderara la delegación nacional en los Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008, fue tachado por algunos ayatolás de contrario al islam.
De forma tácita, también invita a otros altos clérigos a mostrarse más tolerantes ante la presencia de las mujeres en competiciones de ese calibre.
Los periódicos la bautizaron como “la alquimista que convirtió el bronce en un metal más precioso que el oro”.
La euforia de Irán por el bronce de la luchadora de taekwondo Kimia Alizadeh en los recientes Juegos Olímpicos de Río ha impulsado un giro en las actitudes de los grandes ulemas de ese país hacia el deporte femenino.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/26/actualidad/1472220940_432981.html
