No supieron si seguir al hombre o a la pelota, si tapar la banda o cerrar el medio.
El equipo pasó de operar con dos mediocentros y dos mediapuntas a hacerlo con tres volantes interiores, Modric, Kroos y Kovacic, que por momentos parecieron lo más fiable, junto con Benzema.
Si en Los Cármenes se descolgó Modric, en el Bernabéu lo hizo Kroos.
Hubo un segundo de vacilación mientras la pelota circulaba de bota a bota con desconcertante precisión.
Otra vez, la acción de uno de los interiores resultó determinante para compensar una exhibición de juego colectivo muy irregular.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/02/13/actualidad/1455382011_107191.html
