La adaptación a su dieta vegetariana habría primado esta evolución genética.
Como explica Brenna: «Allí donde la dieta vegetariana predominaba, una de las versiones de la mutación favorecía la supervivencia y se convirtió en dominante».
El mapa muestra la frecuencia del alelo adaptativo (en naranja) a la dieta vegetariana en los ancestros de las poblaciones por continentes.
«Nuestro estudio es el primero que conecta una inserción de un alelo con la dieta vegetariana y su deleción con la dieta marina», comenta el biólogo computacional de Cornell y también coautor del estudio, Kaixiong Ye.
Los ácidos grasos poliinsaturados, una de las grasas buenas, son vitales para el desarrollo y funcionamiento del cerebro.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/30/ciencia/1459293140_661091.html
