Más allá de lo delicioso del asunto (calzar los zapatos que uno diseña tiene que dar gusto), están los números.
Los zapatos, como prolongación de la personalidad, constituyen otra rama de la comunicación no verbal en la que se representan las preferencias éticas y estéticas.
Bradshaw, enamorada de los zapatos y devota de su vestidor, sentía especial debilidad por los “manolos”, sobrenombre por el que se conoce cariñosamente a las creaciones del diseñador español Manolo Blahnik.
Porque, como decía Walter Benjamin: “En el fetichismo, el sexo echa abajo las barreras entre los mundos orgánico e inorgánico.
Uno de los ejemplos de la rentabilidad de Rihanna esla colección de seis modelos que ha creado junto a Blahnik, Denim desserts.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/26/estilo/1472225476_624097.html
