«Para nosotros, la fe en Dios y nuestra iglesia y amigos y familiares nos ayudaron a superar eso», dijo Weidenhamer.
Cuán importante es compartir tu fe con las personas para que puedan ser fuertes a través de los momentos difíciles de la vida», dijo Weidenhamer.
«Perder un niño nunca es fácil, pero cuando es de una forma tan pública, es aún más duro».
Weidenhamer dijo que él y el entrenador del equipo Miguel Estrada golpearon al caimán y lucharon para quitarle al niño de su poderosa mandíbula mientras otros empezaban a golpear al animal con las palas de canoa.
Una muerte tan violenta es difícil de enfrentar, dijo Donna Weidenhamer, pero les ayudó a revaluar lo que es importante en la vida.
Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2016/06/16/la-historia-del-nino-que-murio-en-un-ataque-de-caiman-en-1993/
