La situación de violencia latente desde el verano de 2014, en vísperas de la ofensiva militar contra Gaza, amenaza con desbordarse en Cisjordania y Jerusalén Este, que siguen ocupados por Israel tras la guerra de 1967.
Un palestino de 13 años murió ayer cerca de Belén al recibir un impacto de bala en el pecho.
Cinco militantes de Hamás fueron detenidos este lunes acusados del atentado del jueves contra una familia de colonos en Cisjordania.
La Autoridad Palestina difícilmente podrá controlar la situación.
De vuelta a la Mukata el rais ha acusado a Israel de pretender llevar “a la región a un ciclo de violencia”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/05/actualidad/1444071121_569106.html
