Durante la jornada de reflexión no se puede hacer propaganda electoral ni pedir el voto.
Además, y como añade Gutiérrez-Rubí, la jornada de reflexión presupone de una forma paternalista que “la reflexión ha de ser en silencio, cuando mucha gente reflexiona conversando con los demás”, ya sea en persona o en redes sociales.
La esencia de la política: somos seres socialesGalindo tampoco sería favorable a la jornada de reflexión incluso aunque las redes sociales no tuvieran la presencia que tienen actualmente.
La jornada de reflexión es “anacrónica y pretenciosa”, coincide el analista político Antoni Gutiérrez-Rubí.
“¿Pero qué diferencia hay entre pedir el voto en Twitter o hacerlo subido a un banco?”.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/06/24/articulo/1466764167_730026.html
