El 7 de junio, tras más de un año sin querer ver a su padre, la niña accedió a irse con él.
Al juez de Móstoles que le exploró en agosto, María le contó que no quería irse con su padre “por lo de las cosquillas”.
El juzgado de Móstoles tomó declaración a la niña y a su madre el 24 de agosto.
Según su relato, tras pasar el fin de semana con su padre, la niña regresó con síntomas de infección vaginal y contó que su padre le tocaba los genitales.
Al día siguiente la mujer llevó a la niña al pediatra y este alertó de la sospecha de abuso sexual.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/09/20/actualidad/1474393389_739441.html
