Algunas especies de moscas de la fruta eyaculan megaespermatozoides que llegan a medir casi seis centímetros, unas 20 veces más que todo su cuerpo.
Otro ha probado que los espermatozoides más grandes son más efectivos a la hora de fertilizar los óvulos.
Los resultados desvelan que en las D. melanogaster, los machos más sanos y fuertes son los que producen espermatozoides más largos.
De todos los animales del planeta, la mosca de la fruta es uno de los que más nos han ayudado a entendernos a nosotros mismos.
Aparearse con un macho óptimo supone una ventaja para las hembras y por eso estas han coevolucionado para preferir el megaesperma.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/05/25/ciencia/1464193317_899054.html
