En qué momento se olvidó aquí en Bogotá el derrumbe de 1948, el fusilamiento de 1954, la barbarie de 1985.
Peña, como sus tercos compañeros de Bogotá a La Habana, de verdad ha estado trabajando en un lugar común –en “la paz”, ni más ni menos– para devolverle su rareza.
Y aquí en Bogotá no pasaba nada.
Peña, en bambalinas de los diálogos, pasó demasiado tiempo en La Habana lejos de sus dos pequeños hijos porque estaba trabajando por ellos.
Por qué se dejó de recordar tan pronto que a finales de los 80 estallaban los carros entre los inocentes.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/27/colombia/1474984639_533920.html
