Aunque quizá todo esto sea muy natural en la patria del culto a Bolívar; nuestra variante civil de militarismo latinoamericano.
Que se sepa, el Ejército venezolano no ha ganado una guerra exterior desde, por lo menos, 1824.
De ser así, uno de los legendarios episodios seminales de la identidad nacional no fue más que un atraco a mano armada.
Con ello habría fundado una tradición, un modus operandi que aún se cultiva en las peligrosísimas carreteras venezolanas.
No en balde, por salvaguardar su honor mancillado, Diosdado Cabello, señalado como narcotraficante y verdadero epítome de arbitrariedad cuartelaria, ha clausurado diarios y hecho juzgar por “difamación”, encarcelado y desterrado a numerosos periodistas venezolanos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/19/america/1461098137_178401.html
