Cada uno de los espectadores tenía material para empezar a forjarse un juicio de lo que allí ocurrió, aunque será un juez quien decida.
Los testigos de cualquier crimen o suceso suelen ser mucho menos fiables de lo que nos han contado las películas.
Pero las innovaciones tecnológicas que se han ido colando en nuestros bolsos y bolsillos se han convertido en testigos mucho más confiables.
El testimonio se viralizó en pocas horas y al día siguiente, otro vídeo desde otro ángulo ampliaba la información.
O testigos que mezclan detalles o creen que vieron algo que en realidad jamás ocurrió.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/08/actualidad/1467998157_018457.html
