“Empecé con trabajo de propaganda en la ciudad, pero se presentó la oportunidad de ir a un campamento y acepté”, recuerda hoy, dos años después de su desmovilización.
El 75% de personas que han empezado un proceso de reintegración tras dejar las armas eran analfabetas.
Para Joshua Mitrotti, director de la ACR, el reto de la sociedad colombiana es entender lo que implica dejar las armas.
En 13 años han pasado por allí 3.745 hombres y mujeres que optaron vivir lejos de las armas.
Luis Barón, de 35 años, se vinculó a las FARC cuando tenía 13 porque no le gustaba la escuela y tenía fascinación por las armas.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/09/02/colombia/1472772579_284643.html
