En la pasarela solo hay vestidos del siglo XX para que las vibraciones no desprendan los adornos.
No es una metáfora facilona, porque la pieza del español está montada, junto con otras del siglo XX, sobre maniquís que giran lentamente ante el espectador, acomodado en la primera fila de un desfile de excepción.
Pertenece a la serie dedicada por Yves Saint Laurent a la pintura geométrica de Mondrian, y semeja un altar laico.
“Quería conmemorar la vida, la revolución sexual y la igualdad de derechos cantadas por la generación de los años sesenta”.
Muestra ‘Catwalk’ en Rijksmuseum, en Ámsterdam.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/18/estilo/1455815075_922166.html