El bebé que nació 105 días después de la muerte cerebral de su madre se llama Lourenço y se alimenta de leche materna donada.
La madre fue incinerada el martes, poco después del nacimiento de su hijo, y cuatro meses después de su muerte cerebral.
De seguir la evolución normal, en un par de semanas, Lourenço será dado de alta.
Su alimentación es de leche materna procedente del banco del hospital, donada por otras madres.
El niño nació a las 32 semanas de gestación con un peso de 2.350 gramos, por encima de lo habitual en estos casos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/09/actualidad/1465486578_106659.html
