Y luego vino a sentarse a casa de ellos, de los cuatro hermanos, a hablar con los padres de perros y viajes y bailes y el honor del instituto armado.
Te seguimos a donde vayas —le dijeron sus hermanos el día que Aquiles le dio un tiro en la cabeza al general Araujo.
Ten paciencia, hijo, piensa más; todo evoluciona, somos parte del universo, todo cambia y cambia caminando hacia el espíritu.
—No, juzgo a tu clase, a tus partidos, la mamá liberal, tú conservador, no sirve de nada.
Asaltos, robos de armas, robos de bancos… No te arrepientas un día de haber escogido una vida indigna de nuestras esperanzas.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/05/13/actualidad/1463168269_368545.html
