Se trata de la culminación del proyecto que inició Chávez: la refundación de caudillismo, la reinvención del autoritarismo latinoamericano.
Hace dos años, Leopoldo López se entregó al Gobierno venezolano.
Porque Leopoldo López no es el único.
Sabía que no se estaba poniendo en manos de la justicia sino del partido que controla la justicia en el país.
López fue sancionado por su uso del “arte de la palabra”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/17/america/1455745916_876365.html
