“Eso me asustó muchísimo y adquirí conciencia de ello, a partir de ahí sabía que yo era palestina, inmigrante, afuerina y podía ser sospechosa.
Lina Meruane (Santiago de Chile, 1970) acaba de ganar el Premio Cálamo por la novela Fruta podrida, escrita hace 10 años pero traída a España recientemente por la editorial Eterna Cadencia.
A partir de ahí empezó su búsqueda de un lenguaje de verdad dentro del lenguaje “lavado” (Gideon Levy) o “reciclado” (David Grossman).
Meruane puso fin a su etapa de concentración en la enfermedad para dar salida a otro pellizco que sentía desde que nació: su origen palestino.
No es un estigma, pero sí una dificultad, porque todos se creen con derecho a decir algo sobre tu vida”.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/04/06/babelia/1459953278_558674.html
